La precarización del mundo laboral se encuentra íntimamente ligada a su debilitamiento como actor colectivo. Pero al mismo tiempo es portadora de potencialidades de resistencia social y de reestructuración de la forma sindical. Una mejor identificación de estas últimas arroja una nueva luz sobre la historia de los asalariados y sus respuestas ante la inseguridad. En particular, parece interesante explorar las dinámicas de estabilización de los asalariados y de reivindicación de una movilidad no impuesta. Esta digresión histórica no sólo permite identificar las dimensiones auténticamente nuevas del actual proceso de precarización, sino también cuestionar la manera como las organizaciones sindicales lo enfrentan.