La diversidad de corrientes migratorias que se producen actualmente a escala internacional desde o hacia países latinoamericanos es fruto de la gran heterogeneidad de motivaciones de los grupos de población implicados en ellas. En México, el escenario migratorio está dominado por los emigrantes que desde este país cruzan la frontera norte para trasladarse a los Estados Unidos de América (EUA), lo cual genera un importante debate sobre la pérdida de mano de obra y de capital económico y social en el país. Sin embargo, en las últimas décadas está aumentando el flujo de retirados que desde los EUA se establecen en países centroamericanos y en México; su número ha aumentado en las zonas costeras al sur de la frontera del país emisor, y en concreto en la zona costera de Tijuana y su corredor meridional. En esta comunicación, y utilizando metodología cualitativa, se analiza el impacto que generan estos inmigrantes en el ámbito socioeconómico, pero también en lo territorial y cultural, y desde la óptica de la creación de espacios transnacionales. Su importancia los convierte en un colectivo demográfico de interés para el gobierno mexicano y para el desarrollo de determinados sectores económicos en el Estado de Baja California (B.C.).