La forma orgánica se ha presentado desde la Grecia clásica como un factum problemático cuya entidad ha tratado de resolverse desde dos posicionamientos opuestos: la reducción de la forma biológica a mera apariencia resultante de la interacción mecánica de los elementos que la componen, y la defensa de una legalidad rectora de las morfologías orgánicas a la que quedarían subordinadas sus partes componentes. El mecanicismo empedoclíteo y el hilemorfismo aristotélico inauguraron un antagonismo que hoy encuentra su traducción contemporánea en la polémica entre el neodarwinismo ortodoxo abanderado por Dawkins y la biomorfodinámica reclamada por figuras como Brian Goodwin o Stephen Jay Gould. Nuestra comunicación se propone dos objetivos fundamentales: 1) Explorar comparativamente la formulación de ambos enfoques en épocas tan dispares, con tal de sistematizar las concomitancias conceptuales que nos permiten encuadrarlos en una misma disyuntiva filosófica; 2) Evaluar la fuerza explicativa de ambas alternativas para la cabal comprensión de los seres orgánicos.