Tierra de llegada de numerosos inmigrantes europeos en México y cuna de un folclor local orgulloso de su riqueza, Guadalajara mezcla durante el Porfiriato (1877-1910) las culturas europeas con la mexicana, los viajeros con los tapatíos, la reivindicación de una cultura regional original con una mirada hacia Europa. Al igual que el resto del país, la capital de Jalisco se encuentra en un proceso de europeización de las costumbres de vida, de consumo, de entretenimiento, etc. que una mirada poco atenta podría resumir en el clásico afrancesamiento de las élites porfirianas. Sin embargo un análisis más detallado del discurso desarrollado por las élites jaliscienses en el periódico satírico local Juan Panadero demuestra que esta relación a Europa es mucho más compleja. A veces crítico, a veces admirativo, muchas veces irónico, el Juan Panadero es el vocero de una sociedad para la cual la relación con Europa, más que un sinónimo de modernidad, representa un argumento en el enfrentamiento con el poder central y la ciudad de Mexico.