Aunque las construcciones antipasivas son reconocidas y descritas esencialmente en las lenguas predominantemente ergativas (Cooreman 1994, Dixon & Aikhenvald 2000, Hopper and Thompson 1980, Klaiman 1991), algunos estudios muestran que las lenguas nominativas-acusativas presentan construcciones comparables (Bogard 1999, Givón 2001). En purépecha, lengua nominativa-acusativa, genéticamente aislada hablada en México, se observa una construcción que disminuye la valencia, en la cual al añadir el sufijo pe al verbo divalente, el sujeto, semánticamente agente funciona en la monovalente correspondiente como sujeto y participante único a nivel semántica. Se suprime el objeto, esto es, la expresión sintáctica del argumento paciente del verbo divalente. Este tipo de proceso muestra un mecanismo de reducción de valencia ya que aunque el paciente sea implícito y caracterizado a nivel semántico como indefinido, genérico, plural y no-referencial, a nivel sintáctico es imposible expresarlo (tal como en náhuatl lengua nominativa-acusativa con el antipasivo tla). La revisión de las características semánticas y pragmáticas del sujeto, del paciente, de los tipos de verbos y de los aspectos privilegiados en tales construcciones muestra similitudes con las construcciones antipasivas indefinidas (Cooreman 1994). Sin embargo, en purépecha, estas construcciones muestran dos problemáticas peculiares: i) sólo los elementos con referentes humanos pueden ser suprimidos. Este fenómeno revela una jerarquía presente en esta lengua en otros dominios (por ejemplo, marcación diferencial del objeto o del plural). ii) con los verbos trivalentes, únicamente el receptor o fuente puede ser suprimido (característica compartida con el wolof, lengua nominativa-acusativa con el sufijo e): La comparación de las características de la construcción en purépecha con estructuras de antipasivo en lenguas nominativas-acusativas permite plantear algunos rasgos generales de tales construcciones.