El análisis de los debates sobre libertad de cultos durante en la Asamblea constitucional de 1856 permite plantear la cuestión de la libertad de cultos dentro del contexto del pensamiento político y racial de los diputados liberales, moderados y conservadores que participaron en él. La libertad de cultos, lejos de integrar una propuesta de política liberal con fines democráticas, tenía como principal objetivo el blanqueamiento de la población mediante el fomento de la inmigración de europeos protestantes, en el contexto de miedo que inspiraban las poblaciones indígena a partir de las guerras de castas en Yucatán. El debate en pro y en contra de la libertad de cultos fue antes de todo un debate sobre la definición de la nación mexicana, definición enraizada en la hispanidad y la religión católica para unos, en un mestizaje promovido desde arriba para otros.